NOVELA REGIONAL O NOVELA DE LA
TIERRA
Este tipo de obras recibe este
nombre porque la tierra es la protagonista. Tiene su origen en Hispanoamérica,
en la época del Descubrimiento y la Conquista, cuando las cartas de relación de
esos acontecimientos centraron casi toda su atención en el medio físico, más
que en el humano. El detalle descriptivo se prodigó en torno a los encantos del
paisaje, a las condiciones climáticas, a la riqueza de la tierra. Los
españoles, desde su arribo al Nuevo Mundo, se empeñaron en querer poseerlo
materialmente, sin darle tanta importancia a las culturas de los imperios
indígenas. Por eso cobró tanta relevancia el inventario de la naturaleza:
selvas, riscos llanuras, ríos. Desde entonces la tierra, ha ocupado
frecuentemente un papel de suma importancia en la literatura hispanoamericana.
En el Siglo XIX, muchos escritores experimentaron una exaltada devoción del
romanticismo hacia la naturaleza, y trataron de darle vida en sus narraciones y
poemas a través de la sensibilidad y los procedimientos asimilados de la
literatura extranjera, particularmente francesa. Ejemplos: Isaacs y Mera. En el
Siglo XX, algunos novelistas destacados en tributar al medio físico son:
Antonio Güiraldes, José Eustaquio Rivera, Arguedas, Rómulo Gallegos, Icaza,
Mariano Azuela, Cuadra, Miguel A. Asturias, Alejo Carpentier.
Cuando la novela regional surgió,
el nombre más corriente con el que se le designaba era el de “novela de la
tierra” para subrayar su oposición a la de ambiente urbano. La novela
regionalista no solo nos describe realidades desconocidas pese a ser propias,
sino normas de conducta que configuran una moral para la acción que se suponía
era el código de nuestro estar en el mundo. El regionalismo afirma un
etnocentrismo que es la culminación de toda una serie de cavilaciones sobre el
modo de ser del hombre americano, condicionado por su medio o en rivalidad con
el ambiente. La novela regional cumplió un papel importante: fue la estructura
fundacional sobre la que se desarrollaría nuestra novela contemporánea y dio
nueva dignidad y trascendencia al género.
Las tres grandes expresiones de
la novela regional son:
- La Vorágine de José Eustasio
Rivera
- Don segundo Sombra de Ricardo
Güiraldes
- Doña Bárbara de Rómulo Gallegos
La originalidad de la novela
regional frente a la novela europea es haber rescatado para la literatura el
ámbito de América. Este hecho contribuyó a una revalorización de lo americano.
En eso va el deseo implícito de elevar al habitante de esta región del mundo a
un plano universal, sin desnaturalizarlo. Hay en este tipo de novelas, la
actualización de un conflicto frecuente en la literatura hispanoamericana desde
la época de la colonia, como es la denodada lucha del hombre con la naturaleza.
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